Hace unos meses mi vida dio un vuelco. A veces tienes objetivos planeados, pero de repente algo más grande y poderoso que uno mismo viene y te tambalea todo. Así son las enfermedades. No las esperas y piensas que nunca te pasará a ti. Un día, acompañas a una persona muy cercana a ti al médico,  se encuentra mal y después de unas pruebas, caras largas de doctores y con muchas preguntas de por medio, te dicen que tiene cáncer. Así que te haces a la idea de que tu vida y la suya van a cambiar en los próximos meses. Esos planes que tenías antes dejan de tener sentido y las horas pasan en hospitales. Ahora solo importa una cosa, que esa persona sobreviva y no sufra por el camino.

luchando contra el cáncer

He aquí cómo esa persona no solo superó la enfermedad, sino que aprendió mucho en el camino. No son ideas sin forma, creedme. Ojalá todos aprendamos este tipo de lecciones de vida sin tener que pasar por una enfermedad.

Acompañé a esta persona en su proceso y todos los días veía su valentía en los ojos, simplemente ante la adversidad decía: «vale, esto es lo que hay ahora, ¿qué tengo que hacer?» La vida es un proceso, un camino donde en la oscuridad también hay luz.

Os dejo con su testimonio y sus sabias lecciones de vida:

Luchando contra el cáncer. Diez poderosas lecciones de vida que aprendí

Me alegra decir que soy un superviviente de cáncer, sin duda fue lo más difícil a lo que me enfrenté en mi vida. Toda mi vida he sido un luchador, por lo que el cáncer eligió a la persona equivocada.  Ha sido una experiencia que ha contribuido a mi proceso de aprendizaje de la vida. La vida, de una forma u otra, trata de enseñarte cosas, puede ponerte en diferentes situaciones hasta que te des cuenta y para mí esto es una de estas advertencias. Justo cuando estaba al comienzo de una nueva vida, en una nueva ciudad y en un nuevo trabajo, tuve que dejarlo todo para enfrentarme al cáncer.

1. El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional

Cuando los médicos me dieron la noticia, mi instinto de supervivencia me hizo reaccionar calmado, simplemente pregunté: «¿Qué tengo que hacer y cuándo es la cirugía?». No sé cómo ni por qué, pero no derramé una lágrima, evité que el miedo se apoderara de mí. Me negué a quejarme. Cuando hablé con mi familia, traté de calmarles y decirles: «Todo estará bien, haré lo que sea necesario y tomaré este tiempo como unas vacaciones». Y fue exactamente lo que hice, todos los días me despertaba pensando «estoy de vacaciones». Si siento eso todos los días, mi cuerpo y mi mente responderán positivamente.

En lugar de culpar o preguntar por lo que tenía que vivir y por qué yo, preferí adquirir la mayor sabiduría posible. Decidí vivir la vida, agradecer el milagro de seguir vivo y me alegré por la oportunidad de luchar y ganar. Aprendí cosas nuevas, pero sobre las cosas que realmente quiero hacer en mi vida, como un período de reinventarme de nuevo.

Solo tenemos una vida, pero si la vives bien, una es suficiente.

luchando contra el cáncer

2. Perdónate a ti mismo

Durante mi cirugía y tratamiento de quimioterapia pensé: «pase lo que pase, al menos estos últimos años luché por hacer las cosas que realmente me hacen feliz». Pero, por otro lado, me abrumaban los pensamientos de culpa: «por qué lo hice, por qué dije esto o aquello». Las cosas que dijimos, hicimos y pensamos están motivadas en base a nuestras experiencias y sentimientos que tuvimos en ese momento concreto, punto. Nos presionamos tanto que debemos detener el diálogo interior negativo y perdonarnos. La perfección no existe, debemos aprender a amarnos a nosotros mismos, perdonar es una terapia eficaz de desintoxicación mental y corporal.

Estoy leyendo muchos libros sobre desarrollo personal, uno de ellos es sobre Ho’oponopono, una filosofía hawaiana basada en la reconciliación y el perdón, éste me da un mantra para borrar los malos pensamientos y sensaciones: «Lo siento. Perdóname . Gracias. Te amo».

Haz las paces con tu pasado para que no ponga en peligro tu futuro.

3. Dar gracias, ser gracias

En mi primer diagnóstico, los médicos tuvieron que hacer escáneres para comprobar si se había extendido a otras áreas. Tenía miedo, pero todos los días era positivo y visualizaba que todo estaría bien. Al final, el cáncer solo estaba localizado en una zona, así que le doy gracias a la vida por esta oportunidad. Aunque la quimioterapia fue dura, todos los días por la mañana y antes de irme a dormir, estaba agradecido por tener un nuevo día, por la oportunidad de luchar y de tener un día más para disfrutar de las cosas que el mundo tiene para ofrecer. También doy gracias por las personas que están cerca de mí, especialmente una muy importante que me inspiró y me mostró cuán bella es la vida.

¿Cuántas probabilidades hay de nacer como un ser humano y ser lo que somos hoy? Trillones. Entonces, debemos estar agradecidos por el simple hecho de estar vivos y poder descubrir esta vida.

luchando contra el cáncer

4. Vive el presente, cada momento es ahora

Siempre traté de tener el futuro bajo control, traté de planificar casi todo, olvidando vivir el presente. Así que hago planes, pero nunca me olvido de disfrutar el presente. Estoy aprendiendo y trabajando para ser plenamente consciente de vivir el presente.

Es necesario darse un descanso, poner plena consciencia en la actividad que estás disfrutando y el momento que estás viviendo. Puede ser un paseo en bicicleta, escuchar tu música favorita o estar con tus amigos, las opciones son infinitas. Pero libérate del constante zumbido de pensamientos y preocupaciones. Pensar constantemente sobre el futuro puede crear ansiedad que no agregará otro día más a tu vida.

El único lujo que tenemos es el tiempo.

Luchando contra el cáncer

5. Deja de preocuparte de lo que la gente piensa

Siempre cuidé mi apariencia, desde la ropa al corte de pelo. Me preocupaba la idea de ir caminando por la calle sin pelo, sin pestañas ni cejas, y que le gente pensara:  «¿por qué no tendrá pelo? , ¿qué le pasó?

luchando contra el cáncer

No quería miradas de lástima. Finalmente decidí que no me importaría, así que fui a todos los lugares que quería sin ninguna angustia. Me sentí muy cómodo con mi apariencia y no noté ninguna mirada extraña, ya que la mayoría de las personas están preocupadas con sus propios problemas. Incluso descubrí que no tener cabello y barba es muy práctico y tiene sus ventajas, estoy listo para salir en solo 10 minutos.

Básicamente, creo que tenemos que darnos cuenta de que lo que la gente dice y piensa acerca de nosotros no tiene nada que ver con nosotros. Tenemos que borrar el diálogo interno negativo y tener confianza en nosotros mismos.

Ponte ese pantalón verde brillante que te encanta, usa la chaqueta llamativa que siempre quisiste llevar o cambia el color de tu pelo si quieres, solo disfrútalo y atrévete a hacerlo.

6. El arte del pensamiento positivo

Durante este tiempo, he aprendido a reeducar el cerebro sobre el pensamiento positivo.  Nos inclinamos hacia el pensamiento extremo, pasamos del todo a la nada.  Además, solemos tener una anticipación negativa ante cualquier hecho futuro, nosotros mismos nos estamos autosaboteando, hay que detener ese patrón de pensamiento negativo.

Desde el primer momento, permanecí positivo y realicé ejercicios detallados de visualización de como todo iba a ir bien. Visualizaba cómo mi cuerpo se autosanaba y los doctores me comunicaban que  ya no había cáncer. No todos los días eran buenos, en esos días de decaimiento físico y psicológico veía una película de comedia que me hiciera reír o realizaba alguna actividad que me calmara.

Este método de pensamiento creo que ha contribuido a que la quimioterapia sea más efectiva aún, y a recuperarme antes de lo que los médicos habían planeado. Estoy convencido de que todos esos pensamientos positivos y las visualizaciones hicieron de catalizadores en el proceso de curación.

El estrés permanente, la impaciencia y el mal humor forman parte de nuestro día a día.  Todo ello, hace que enferme nuestra alma primero y después el cuerpo. Con cada pensamiento y con cada palabra estamos creando nuestro futuro. Si pensamos de manera positiva y amorosa, contribuiremos a construir nuestro futuro de una manera más armoniosa.

«Hoy estás allí donde tus pensamientos te han llevado y mañana estarás allí donde tus pensamientos te llevarán». James Allen.

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7. Vivo la vida que deseo sin esperar la aprobación de otros

Imagina que un día las habilidades que tienes y la vocación que siempre tuviste, se te acercan y te preguntan: «¿Por qué ya no las desarrollas?, ¿por qué no me viviste? Hablé contigo todos los días «. ¿Qué responderías?

Hace dos años tomé la decisión de transformar mi vida y cambié mi carrera profesional drásticamente. Estudié Derecho y trabajé como Asesor Legal Corporativo durante varios años, pero no me sentía satisfecho. Siempre había querido otra carrera, otra vida, algo más creativo.

Tengo tres pasiones: la moda, los automóviles y el diseño industrial. Sabía que tenía otras habilidades por desarrollar y quería perseguir mi vocación. Los comienzos no fueron fáciles, tuve que romper los estereotipos sobre mis estudios anteriores y mi trayectoria profesional. Pero trabajé duro para obtener una nueva oportunidad en la vida y desarrollar esas facetas de mí que me hacían feliz.

Cuando estaba al comienzo de un nuevo trabajo en una nueva ciudad, el cáncer me azotó, pero  me reinventé de nuevo. Todos los seres humanos tienen sueños y metas, todos tenemos un propósito único en nuestro paso por la tierra, un propósito que se te dio, no esperes que el resto lo apruebe. Te dirán que es una locura, que no es posible, pero este propósito es tuyo, no suyo. Simplemente no ven las cosas de la misma manera que tú las ves. Nunca esperes que otros aprueben tus sueños, no hay nada peor que el talento perdido.

Muchos no lo intentan por miedo al fracaso, lo que me aterroriza es hacerme mayor sin lograr las cosas que quiero.

El éxito está demasiado monetizado, si lograste ser rico parece que ya tuviste éxito, pero el verdadero éxito es hacer lo que amas. Dedícate a lo que te hace feliz y a ser la mejor versión de ti mismo.

Luchando contra el cáncer

8. Aprendí a apreciar lo que tengo y a no enfocarme en lo que me falta

Aprendí a no concentrarme únicamente en el episodio que me tocaba vivir, o en las cosas que no podía hacer. Me concentro en lo que tengo, en las oportunidades que tengo, en todo lo que sí puedo hacer y en las personas que están cerca de mí que me quieren. Doy gracias por las cosas buenas que tengo en mi vida.

luchando contra el cáncerVivimos en una sociedad donde la mayoría se concentra en lo que no tiene y les gustaría tener, dejando de lado la gratitud por lo que ya tenemos. Seguro que has escuchado la expresión: el césped del vecino siempre se verá más verde. Subestimamos nuestro potencial hasta tal punto, que no hacemos nada por temor al fracaso. Centrémonos en lo que ya tenemos y no en lo que carecemos.

No compares tu vida con la de los demás, ellos están en su camino y tú estás en el tuyo.

9. Solo tenemos un cuerpo, cuídalo

Siempre hice deporte e intenté comer sano, pensé que eso era suficiente para tener una buena salud. Pero después de hablar con médicos y expertos, me di cuenta de que me había perdido algunos detalles sobre alimentación. Sobre productos que comemos todos los días y que pueden ser perjudiciales para nuestra salud.

Me he cultivado en el arte de tener mi cuerpo y mi mente en sintonía. Llevo una dieta alternativa más saludable, con verduras, fruta, carne (una o dos veces a la semana y solo de granjas ecológicas), no tomo alimentos procesados, ni leche, ni azúcar ( nada con aditivos nocivos). Sigo esta regla también con mi rutina de cremas y cuidados corporales (champú, pasta de dientes, crema corporal, etc…). Solamente uso productos eco o bio, sin productos químicos nocivos o derivados del petróleo. Quedé aterrorizado al saber todos los componentes dañinos que llevan los productos de uso diario, estos componentes llegan directamente a nuestro torrente sanguíneo afectando nuestra salud.

luchando contra el cáncer

Tuve la suerte de vivir siempre en una zona rodeada de jardines y zonas verdes, lejos del ruido del centro de la ciudad. Siempre he valorado la naturaleza y he disfrutado de ella. Al final, los humanos somos animales, debemos amar la naturaleza, está en nuestro ADN. Somos felices cuando la naturaleza nos rodea, de hecho, los niveles de serotonina aumentan. Estar en contacto con la naturaleza es beneficioso para nuestra salud física y mental. Así que escápate al campo cuando te sea posible, tu salud te lo agradecerá y se recargará tu batería.

10. Conócete mejor

La quimioterapia es  como un reinicio del cuerpo. A veces no quería ver ni hablar con nadie, solo deseaba estar solo y relajado. Esto me ayudó a conocerme a un nivel mucho más profundo y a descubrir otras facetas de mí mismo. Adopté un profundo amor por las artes espirituales, aprendí sobre el desarrollo personal, el comportamiento humano y la meditación budista. Medité mucho acerca de la vida que realmente queremos y merecemos. Todos los días tengo «mi momento», éste lo destino a la meditación y a la visualización positiva.

Creo que esta nueva conexión conmigo mismo ha cambiado mi vida para mejor en todos los sentidos, ya que estoy  en contacto con mi «yo» más profundo.

Luchando contra el cáncer

Nunca dejes de aprender, porque la vida nunca deja de enseñar.