Siempre que pensamos en estrés nos viene a la cabeza lo mismo. Lo relacionamos con malestar, ansiedad, enfermedades y todo tipo de connotaciones negativas. Pero podemos cambiar la forma de relacionarnos con el estrés. No es un truco de magia, se trata de cambiar nuestra percepción del estrés.

¿Por qué tenemos estrés?

Porque el estrés es una respuesta de nuestro cuerpo ante un estímulo que consideramos peligroso, lo tenemos para protegernos. Es un mecanismo de defensa automático del organismo, activa todo un conjunto de respuestas fisiológicas, cognitivas y conductuales que aumentan nuestro nivel de activación para poder enfrentar una dificultad para la que no tenemos suficientes recursos.

El estrés ha convivido con nosotros casi desde el origen de nuestra especie, ha sido la forma en que hemos podido sobrevivir, siendo uno de los factores biológicos clave. En una época en la que el ser humano vivía en un entorno de constante peligro real donde podía ser devorado por una fiera mientras dormía, en este entorno tan adverso, el estrés era imprescindible para poder llegar vivo al día siguiente. Era un sistema de alerta continuo, era el mecanismo de “lucha o huye”.

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Si ya no vivimos ese tipo de situaciones, ¿por qué nos afecta el estrés de la misma manera o incluso peor?

Vivimos en una sociedad bastante segura comparada con otras épocas, generalmente no nos acostamos con miedo a que nos devoren mientras dormimos. No tenemos esos enemigos letales y reales que había antes, no estamos en peligro de muerte de continuo. Sin embargo, nuestro cerebro y organismo sigue comportándose como el de nuestros antepasados. En términos evolutivos, no nos hemos adaptado al cambio de la incertidumbre total a la seguridad casi absoluta.

Con lo que nuestro cerebro se inventa esos enemigos. Así que ante cualquier estímulo que parece que nos va a sobrepasar nuestras propias capacidades, nuestro cerebro reacciona creando esa respuesta de “lucha o huye” y se genera el estrés con su correspondiente torrente de emociones y sintomatologías físicas.

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Pero, ¿y si el estrés fuera tu amigo?

Si cambiamos la percepción que tenemos del estrés, podemos cambiar los efectos que nos produce. Es decir, si hacemos una asociación positiva, sus efectos pueden ser beneficios y no perjudiciales para nosotros. Si piensas en cualquier cosa que sea perjudicial para tu salud, ésta acabará siéndola. Si piensas que algo es malo, te acabará causando dolor de alguna manera, es así.

Reduce tu estrés ansiedadEl poder de la mente es maravilloso, pero conviene saber usarlo para nuestro beneficio y no para lastimarnos a nosotros mismos.

No estoy diciendo que tener estrés y ansiedad sea bueno, y sé de primera mano que se pasa muy mal en estos momentos, solo que si cambiamos la percepción que tenemos de ello nos afectará de una manera muy diferente, e incluso, puede desaparecer porque aprenderemos a manejarlo y a usarlo como una herramienta en nuestro propio beneficio.

¿Cómo usamos el estrés como una herramienta beneficiosa para nosotros?

El estrés aparece ante cualquier situación, puede ser desde un examen a una presentación delante de un grupo de personas, un atasco, una disputa con tu pareja… Las opciones son infinitas ya que cada uno reaccionamos de manera diferente ante los mismos estímulos.

Normalmente el estrés, y lo que todos entendemos por estrés, viene asociado diariamente a través de nuestro trabajo: la carga que tenemos, las responsabilidades, incertidumbres, dinero, nuestro jefe, nuestra propia empresa, etc… al fin y al cabo, es lo que en esta sociedad nos da el sustento para poder vivir y el estatus social. Nos agobia que nos vaya mal en ese sentido, porque estamos lidiando con nuestro instinto de supervivencia, si me quedo sin trabajo, no tendré dinero, con lo cual no tendré un techo bajo el que dormir ni podré comprar comida. Así funciona nuestro cerebro, pero podemos cambiar esta cadena de pensamientos.

Si entendemos que el estrés nos alerta de algo que consideramos un peligro, y produce un estado de alerta para poder hacer frente a ese peligro, ¿por qué no lo usamos?

Cuando sientas estrés, párate un momento y piensa

No te dejes de llevar por la locura de sentimientos y estado físico al que te lleve. Piensa en ese qué te está provocando ese estrés y siente como puedes con ello, lo puedes superar, utiliza las armas que te da tu organismo para ganar esa batalla. El estrés te da ventaja competitiva, ¡úsala!

Si lo que te provoca ira, estrés o frustración son cosas ajenas a ti, como un atasco o el comportamiento de una persona, párate de nuevo y piensa, no puedes controlar eso, no está en tu mano, respira hondo, sé racional y empático con lo que ocurre, comprende la situación y déjala que fluya. A veces tenemos que fluir con la situación y no luchar contra ella, no puedes luchar contra un atasco o contra el mal día que tenga una persona ajena a ti. Pero tú sí puedes tomártelo de otra manera. También podemos tener estrés por todas esas cosas que nos quedan por hacer, ese estrés te está avisando de que pares y respires. Vivimos adelantados, vive el momento, siente lo que estés haciendo y organízate.

El estrés no te mata o te produce una afección cardíaca en sí, te mata o lo produce el cómo te tomes las cosas, cómo las enfrentas o las dejas fluir, y cómo interpretas el estrés en tu vida, como un amigo o como un enemigo. Al final, tú eliges de qué manera vivir, personalmente, no me gusta tener enemigos, así que prefiero tener un amigo más y éste puede ser el estrés. Prefiero abrazarlo cuando aparece y no huir de él, porque me avisa de que algo está pasando y la solución la tengo yo en mi mano, solo tengo que parar, analizar y actuar.

La psicóloga Kelly McGonigal nos acerca al estrés de esta manera tan positiva, no te pierdas su charla TED.

El estrés nos hace sociales, nos hace ser humanos.