El yoga como terapia interna y externa

Cuando comencé con el Yoga, mi profesora lo describió como «una forma de meditar en movimiento«. Al principio no sabía de lo que me hablaba, siempre había meditado sentada, pensaba que era una definición casi utópica. Pero con el tiempo, descubrí que era verdad. Cuando hacemos ejercicio, estamos pensando en otras cosas, sin ser conscientes del aquí y ahora. Cuando practicas Yoga, las posturas y la respiración te obligan a ser consciente. Piensas y sientes en como el aire entra en tu cuerpo y va hacia la zona que estás estirando, como si te diera un masaje, como si llevara luz a esa zona.

Yoga como terapia

Parece algo onírico pero es real. Citaré qué beneficios tiene el Yoga tanto a nivel interno (mente, espíritu) como a nivel externo (cuerpo físico). Por eso, entiendo el Yoga como una terapia integral, tanto interna como externa.

Existe un Yoga para cada persona, solo tienes que encontrar el tuyo. Conviene coger clases donde conectes con el maestro, incluso probar diferentes tipos de yoga y escoger el que se adapte a tus características y necesidades de ese momento de tu vida.

Beneficios del Yoga

Las asanas, posturas de Yoga, ejercitan cada uno de los músculos, tendones, huesos y articulaciones del cuerpo. También actúa sobre los órganos internos, las glándulas y el sistema nervioso. Contribuye a que todo el organismo se mantenga en un excelente estado de funcionamiento. Al liberar las tensiones físicas, las asanas nos liberan la mente y las energías sutiles. Los ejercicios de respiración yóguica, pranayama, y la meditación armonizan el cuerpo y la mente, reforzando tu sensación de control, de calma y claridad.

Las virtudes del Yoga son el resultado de los hallazgos realizados a lo largo de miles de años por personas que se han esforzado por comprender profundamente la naturaleza del cuerpo y la del ser humano. Su objetivo es mantener el equilibrio entre los distintos aspectos,  entre las energías internas y externas que nos conforman.

Muchas personas se acercan al Yoga para tratar alguna molestia o simplemente para sentirse mejor consigo mismas. Pero enseguida se convierte en algo más, porque la práctica continuada es capaz de modificar la manera en que nos enfrentamos a la vida, haciendo que sea más serena, confiada y alegre. Por eso, es común reconocer a  los practicantes de Yoga, se les reconoce por su flexibilidad y belleza en sus  movimientos, así como  por  brillo diferente en la mirada.

A veces comenzamos la práctica del yoga para buscar fortalecer nuestros músculos o mayor flexibilidad, otras veces, para encontrarnos a nosotros mismos, quitar estrés, encontrar la paz. Cada practicante al final busca algo distinto en el yoga, igual que cada uno busca algo diferente de la vida, pero te ayuda a encontrar tu camino, ya que hace que te conozcas mejor.

El Yoga es «recetado» y aconsejado por muchos doctores y especialistas de diferentes áreas para mejorar dolencias físicas (lesiones, dolores crónicos, escoliosis, etc…), además también ayuda a manejar diferentes problemas psicológicos como el estrés y la ansiedad.

El Yoga te ayuda a abandonar el estado de tensión constante y ese continuo bullicio que tenemos en nuestra cabeza, apaga esa tensión mental y física que tenemos de continuo. Gracias al Yoga, te relajarás, y sentirás que te expande, que te vuelves ligero y más cálido (se reduce el cortisol, hormona del estrés). Después de la práctica una suave euforia se adueñará de todo tu cuerpo (la serotonina, la dopamina y la oxitocina aumentan sus niveles con el Yoga, son las hormonas de la felicidad) .

yoga como terapia

A medida que relajas todo tu cuerpo y respiras con lentitud y profundidad se producen ciertos cambios fisiológicos: disminuye el consumo de oxígeno y se elimina menos anhídrido carbónico, la tensión muscular se reduce. Y se observa una disminución en la actividad del sistema nervioso simpático y un incremento en la del parasimpático.

Una práctica continuada de Yoga, con unos 30 minutos diarios, reducirán la preocupación, el cansancio crónico, la ansiedad y el estrés.

También es muy recomendable para personas altamente sensibles, les ayuda a conectar consigo mismas y a relajar la tensión diaria que provoca la alta sensibilidad sensorial. Te ayuda a comprender el mundo que te rodea, y te ayuda a conocerte a ti mismo a través de la práctica.

Ramas del Yoga más tradicional

Se ha puesto muy de moda practicar Yoga en los últimos años,  por eso han llegado a Occidente una gran variedad de estilos de yoga.  Al mezclarlo con tantas disciplinas como se está haciendo, se está desvirtuando un poco la esencia del Yoga. No es que sea ni mejor ni peor, pero el Yoga en sí tiene unas características, que este tipo de nuevas fusiones no tiene.

yoga como terapia

Cualquier persona puede practicar Yoga. Lo importante es que resulte beneficioso para quien lo practica, y que llegue a ese estado de equilibrio y paz.

A pesar de haber nacido en la India hace más de 5000 años, el Yoga ha desarrollado diferentes variantes adaptándose a los nuevos tiempos. Sea cual sea el tipo de Yoga, es necesario que actúe íntegramente sobre los planos mental, emocional, espiritual y físico para lograr su equilibrio y unión. También es de vital importancia el maestro o profesor que imparte las clases de Yoga, y la conexión que sientas con él.

Yoga hace referencia a la unión del cuerpo, mente y espíritu.

Tradicionalmente las ramas fundamentales del yoga son:

Yoga como terapia

El jnana (Yoga del conocimiento), el bhakti (Yoga de la devoción o místico), el karma (Yoga de la acción consciente), el raja (Yoga real) y el Kundalini (Yoga del potencial cósmico). Estos dos últimos son los que más seguidores tienen en Occidente, el primero a través del hatha Yoga (la forma física del raja Yoga) y el Kundalini, a través de una práctica que predica la liberación de la energía.

Los beneficios más inmediatos en las prácticas derivadas del hatha Yoga son físicos, la eliminación de las impurezas del cuerpo, y el equilibrio de las funciones de los órganos internos en las glándulas. Pero también existen otras ventajas a medio y largo plazo, como la armonización de las emociones y el silencio mental (meditación).

Cada uno, de acuerdo a sus necesidades y carácter, vivirá la práctica de un estilo de manera totalmente distinta a otro. Por eso,  es mejor saber qué es lo que se está buscando y qué objetivos tienes, debes de preguntarte: ¿qué espero de mi práctica de Yoga?

Tipos de yoga

Ashtanga

Fundador: Sri K. Pattabhi Jois (1915)

En qué consiste: Es un método en el que una serie de posturas se en adenan por vinyasas (movimientos fluidos y repetitivos) y se sincronizan con un tipo de respiración muy energética (ujay), que provoca un intenso calor interno, el cual fomenta la purificación y la eliminación de toxinas a través del sudor. La práctica cuenta con un total de 6 series. Se empieza poco a poco por la primera, y el profesor añade posturas según el alumno va avanzando en su práctica. Las clases son muy dinámicas está recomendado para quienes disfruten con retos tanto físicos como mentales.

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Bikram

Fundador: Bikram Choudhury (1946)

En qué consiste: Una serie de 26 posturas repetidas dos veces en un espacio a 40 grados de temperatura. El objetivo es calentar los músculos rápidamente para facilitar su flexibilidad, potenciar la desintoxicación a través del sudor y aumentar el ritmo cardíaco. La mayoría de clases no incluyen posturas invertidas. Sudarás más de lo que piensas. Por lo que es importante que lleves una botella de agua y una toalla contigo, llevar ropa que transpire bien. Está indicado para quien prefieren una rutina y les guste sudar. No está recomendado para personas con la tensión baja ni personas que padezcan migrañas.

Sivananda

Fundador: Swami Vishnudevananda (1927- 1993)

En qué consiste: Es una práctica espiritual que enfatiza la filosofía vedanta (no dualidad). Incorpora técnicas de distintas prácticas cómo el karma, bhakti, raja y jnana Yoga. Reduce las amplias enseñanzas de yoga a ejercicio, respiración, relajación, nutrición y pensamiento positivo. La sesión se inicia con relajación, sigue un poco de calentamiento y ejercicios de respiración. La práctica física se centra en 12 posturas básicas. Se finaliza con meditación y mantras en sánscrito. Las clases suelen durar 2 horas. Está recomendado para quienes busquen una plenitud espiritual.

Kundalini

Fundador: Yoghi Bajan (1929)

En qué consiste: Se basa en movimientos repetitivos que difieren los estilos que derivan del hatha. El objetivo es liberar la energía (kundalini) que se concentra al final de la columna vertebral, para llevarla a los distintos chakras y abrirlos, desarrollándose todo su potencial. Las clases de focalizan en kriyas o secuencias, diseñadas con un propósito terapéutico. Incluye relajación y repetición de mantras. Es óptimo para quienes deseen una práctica espiritual intensa. Kundalini significa poder de serpiente, que duerme enroscada en la muladhara (el primero de los siete chakras ubicado en la zona del perineo). Según la tradición, al despertar esta serpiente, el yogui controla la vida y la muerte.

Iyengar

Fundador: B.K.S Iyengar 1918

En qué consiste: Método que hace tomar conciencia de uno mismo a través de la atención en la precisión anatómica y en la alineación de las posturas. Enfatiza el alineamiento y la técnica. La mayoría de clases incluyen posturas de pie, sentadas, torsiones y posturas invertidas. Las explicaciones son muy detalladas y precisas, y permite la utilización de herramientas como cintas y ladrillos, para alcanzar y mantener las posturas. Puede ser útil para curación de lesiones.

Vinyasa

En qué consiste: Es una derivación libre del ashtanga Yoga, surgida en Estados Unidos. Su peculiaridad es la fluidez en la sucesión de asanas. Las sesiones pueden ser más o menos vigorosas o meditativas, dependiendo del profesor, que es quien marca el ritmo. Se pone especial énfasis en la coordinación con la respiración. Está indicado para quienes buscan ponerse en forma o reducir la ansiedad. Suelen ser clases bastante «movidas».

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Anusara

Fundador: John friend (1959)

En qué consiste: Basada en la filosofía tántrica, esta modalidad de Yoga combina la atención a la alineación de la espalda con la toma de conciencia del fluir de la energía por el cuerpo. Una vez el fundamento físico está bien emplazado, el practicante puede abrirse a algo mayor que el mismo. El objetivo es descubrir la revelación de la naturaleza divina de cada uno. Las clases varían según la creatividad del profesor. Cada sesión empieza con una invocación y tiene un tema orientado desde el corazón. Viene muy bien para trabajar la autoestima.

Hatha

Fundador: Se atribuye su sistematización a Goraksha, que escribió varios libros, pero fue Suatmarama quién creó el manual de referencia en el siglo XV o XVI.

En qué consiste: Combina la práctica de posturas (asanas) con ejercicios de respiración (pranayama) para conseguir una buena comunicación entre cuerpo y mente, así como la correcta circulación de la energía por todo el cuerpo. La práctica del hatha más tradicional es lenta, consciente y regulada. Las posturas se mantienen durante unos segundos con el objetivo de estirar y flexibilizar los músculos. Los movimientos son conscientes. Es beneficioso para quienes persigan la paz mental y una buena condición física a través del movimiento suave pero exigente. Es el método más difundido en todo el mundo.

¿Qué debes de tener en cuenta para tu práctica?

Es útil saber que a nivel interno conviene relajar el perfeccionismo cuando practicamos Yoga, en Yoga no se busca la perfección. Se invita a desarrollar una gran benevolencia con uno mismo, pues descubrirás muchos miedos y limitaciones que no sabías que tenías. Se trata de aceptarse, sin exigirse mejoras continuas, la mejoría viene por sí sola con el tiempo, este es el primer paso para ir superando las dificultades de forma natural. Al final, resolverás esas limitaciones iniciales sin miedo, casi sin darte cuenta. Sonreír durante la práctica es fundamental, para que tu alma y tu cuerpo sonría contigo, y para relajar la zona de la cara.

Yoga como terapia

El Yoga ayuda a saber y a respetar las propias limitaciones de nuestro cuerpo, es importante no forzarlo porque puede llevar a una lesión importante. Cada cuerpo es distinto, y cada día de práctica es diferente. Tendremos días con mucha energía y la práctica saldrá sin problemas; pero también tendremos otros días más grises, en los que la práctica nos salga peor, no hay que preocuparse, quizás ese día estemos más preocupados o estresados, con lo que nuestro cuerpo está más tenso o cansado. Nadie mejor que uno mismo puede saber cuándo un movimiento o una postura sobrepasan las propias posibilidades en ese momento.

Saber escucharse y respetarse es uno de los grandes aprendizajes que regala en Yoga.

Todo tiene su tiempo y el Yoga enseña a ser paciente, algunas asanas tardaremos más tiempo en perfeccionarlas, otras te saldrán a la primera, pero sé paciente. No quieras tener flexibilidad de 0 a 100 en un mes. Pensamos que todas las posturas tienen que salirnos como en Instagram, hay que tener cuidado con eso, porque esa no es la esencia del Yoga, todo tiene su tiempo, y tarde o temprano verás que las posturas te salen. El Yoga te enseña que si trabajas duro, todos los días, pero de una manera consciente y equilibrada, al final llegas a tus objetivos.

El Yoga es una práctica integral porque orienta y armoniza todos los aspectos de la vida. Su objetivo es una mente en calma en un cuerpo relajado, flexible y fuerte.

Aunque existen unas indicaciones básicas sobre cómo colocar el cuerpo correctamente en cada postura, se trata de encontrarse cómodo en ella, notando como fluye la energía y no cómo se bloquean en el esfuerzo. No estamos levantando pesas, no hay que apretar la cara, ni los labios, ni la lengua, la cara de esfuerzo no existe, solo una sonrisa. Se sabe que se ha realizado una práctica correcta cuando proporciona ligereza y alegría al cuerpo a la par que a la mente, acompañada de una sensación de unidad de cuerpo, mente y alma.

Al hacer posturas o asanas, comprobarás que en algunas que parecen fáciles tienes muchas limitaciones o miedos. Todos tenemos nuestras asana que nos produce miedo, suele ser un miedo irracional, hay que analizar el por qué, e intentar poco a poco enfrentarte a ella (hacer la asana con cuidando e ir avanzando día a día). Al igual  que debes enfrentarte a los miedos de tu vida. Esa asana que te da miedo refleja un temor en tu vida, muchas veces, de origen desconocido y que desconocíamos. El Yoga descubre muchas partes internas de ti, algunas totalmente ocultas, y las saca a la luz para que las trates. Cuando lo hagas, te convertirás en un ser de luz.

*Fuente: Yoga en Casa, Posturas para sentirte bien. 2018. RBA